Un día le pidió a Dios:
"Enséñame a vivir.
A atravesar el mar del amor y el río del miedo.
A caminar por el filo del dolor.
Y a no olvidar disfrutar el valle de la pasión y la alegría.
Enséñame a soportar las noches oscuras.
Y a bailar de felicidad en los días de sol".
Dios lo miró.
Y sólo le dijo una palabra.
Una.
Que era la respuesta a todo.
"Confía".
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