Una breve platica por Wilfrido González, que muestra cómo la #armonia en la #musica refleja la armonia que podemos disfrutar los humanos si seguimos las exhortaciones de Dios.
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jueves, 7 de abril de 2022
lunes, 21 de marzo de 2022
lunes, 8 de marzo de 2021
¿Creó Dios el mal?
De principio parecería que si Dios creó todas las cosas, entonces el mal debe haber sido creado por Dios. Sin embargo, aquí tenemos una suposición que necesita ser aclarada. El mal no es una “cosa” como una roca o la electricidad. ¡No puedes tener una jarra de mal! Mas bien, el mal es algo que ocurre, como el correr. El mal no existe por sí mismo – realmente es la carencia en una cosa buena. Por ejemplo, los hoyos son reales, pero ellos solo existen en algo más. Llamamos a un hoyo la falta de tierra, pero no puede ser separado de la tierra. Cuando Dios hizo la creación, es verdad que todo lo que existía era bueno. Una de las cosas buenas que Dios hizo fueron criaturas con la libertad de elegir el bien. Para hacer una elección real, Dios tuvo que permitir algo más que el bien para elegir. Así que Dios permitió a estos seres libres, tanto ángeles como humanos, elegir entre el bien y la ausencia de éste (el mal). Cuando existe una mala relación entre dos cosas buenas, le llamamos “el mal”, pero eso no lo convierte en una “cosa” que haya requerido la creación de Dios.
Tal vez la siguiente ilustración nos ayude. Si le preguntara a una persona común “¿existe el frío?” – su respuesta sería que sí. Sin embargo, esto es incorrecto. El frío no existe. El frío es la ausencia de calor. Similarmente, la oscuridad no existe, ésta es la consecuencia de la falta de luz. Igualmente, el mal es la ausencia del bien, o mejor dicho, el mal es la ausencia de Dios. Dios no creó el mal, sino que más bien solo permitió la ausencia del bien.
Miremos el ejemplo de Job en los capítulos 1 y 2 del libro de Job. Satanás quería destruir a Job, y Dios le permitió a Satanás hacer lo que quisiera, excepto matar a Job. Dios permitió que esto sucediera para probarle a Satanás que Job era justo, porque amaba a Dios, y no porque Dios lo haya bendecido en gran manera. Dios es soberano y tiene control absoluto de cualquier cosa que sucede. Satanás no puede hacer nada, sin el “permiso” de Dios. Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si Dios no permitiera la posibilidad del mal, tanto ángeles como humanos servirían a Dios por obligación y no por decisión. Dios no quiso crear “robots” que simplemente hicieran lo que Él quería que hicieran mediante su “programación”. Dios permitió la posibilidad del mal, para que podamos tener genuinamente la libertad de elegir si queremos servirle o no.
Concluyentemente, no hay una respuesta a estas preguntas que podamos comprender plenamente. Nosotros como seres humanos finitos, jamás podremos entender a un Dios infinito (Romanos 11:33-34). Algunas veces pensamos que entendemos el por qué Dios está haciendo algo, solo para descubrir más tarde que era por diferentes propósitos de los que originalmente pensamos. Dios ve las cosas desde una perspectiva eterna. Nosotros miramos las cosas desde una perspectiva terrenal. ¿Por qué puso Dios al hombre en la tierra, sabiendo que Adán y Eva pecarían y traerían con ello el mal, la muerte y el sufrimiento para toda la raza humana? ¿Por qué Él no solamente nos creó y nos dejó en el Cielo donde seríamos perfectos y no tendríamos sufrimientos? La mejor respuesta que se me ocurre es que Dios no quería una raza de robots sin libre albedrío. Dios tuvo que permitir la posibilidad del mal para nosotros, para hacer una verdadera decisión de amar o no a Dios. Si nunca hubiéramos sufrido y experimentado el mal, ¿realmente apreciaríamos cuán maravilloso es el Cielo? Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si no lo hubiera permitido, estaríamos amando a Dios por obligación y no por la libre elección de nuestra voluntad, y el amor por obligación no es amor en realidad.
miércoles, 18 de marzo de 2020
¡Noticia de última hora!
Hay una ola de amor generalizada, en todo el mundo, incurable, que se extiende por el planeta Tierra.
Este amor se extiende rápido por todo el mundo, es más rápido que un incendio forestal, más potente que cualquier virus, más rápido que cualquier cambio de distracción mediática, más penetrante para la humanidad que cualquier posible peligro, más poderoso que cualquier credo, más sabio que cualquier mensaje enviado antes.
Así es, apreciado mundo, el amor se está extendiendo rápido. Tan rápido que no se puede detener. Se cree que se originó en Dios que lo puso en el corazón de cada ser en el planeta Tierra, y eso es lo que lo hace tan potente e implacable.
Las fuentes dicen que este amor es el estado natural de la humanidad -por lo tanto, sólo tiene sentido que llegara el momento en que nadie más podría superar la poderosa fuerza del amor - estallando en una poderosa sensación -desde el corazón de cada ser.
Aunque muchos lo ha intentado, y muchos han hecho parecer a la humanidad que el amor ya no era la fuerza más fuerte del universo.
Pero el amor ha salido amigos.
Y es imparable. 💗🔥😍
Este amor se extiende rápido por todo el mundo, es más rápido que un incendio forestal, más potente que cualquier virus, más rápido que cualquier cambio de distracción mediática, más penetrante para la humanidad que cualquier posible peligro, más poderoso que cualquier credo, más sabio que cualquier mensaje enviado antes.
Así es, apreciado mundo, el amor se está extendiendo rápido. Tan rápido que no se puede detener. Se cree que se originó en Dios que lo puso en el corazón de cada ser en el planeta Tierra, y eso es lo que lo hace tan potente e implacable.
Las fuentes dicen que este amor es el estado natural de la humanidad -por lo tanto, sólo tiene sentido que llegara el momento en que nadie más podría superar la poderosa fuerza del amor - estallando en una poderosa sensación -desde el corazón de cada ser.
Aunque muchos lo ha intentado, y muchos han hecho parecer a la humanidad que el amor ya no era la fuerza más fuerte del universo.
Pero el amor ha salido amigos.
Y es imparable. 💗🔥😍
Confiar
Un día le pidió a Dios:
"Enséñame a vivir.
A atravesar el mar del amor y el río del miedo.
A caminar por el filo del dolor.
Y a no olvidar disfrutar el valle de la pasión y la alegría.
Enséñame a soportar las noches oscuras.
Y a bailar de felicidad en los días de sol".
Dios lo miró.
Y sólo le dijo una palabra.
Una.
Que era la respuesta a todo.
"Confía".
martes, 17 de marzo de 2020
Unión viral
Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.
Y nos dimos cuenta de lo que era y no importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil. Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos, los rodajes de las películas, las reuniones religiosas y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.
Tres gotitas de mocos en el aire, nos ha puesto a cuidar ancianos, a valorar la vida por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas eran accesorios.
No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.
Volvimos a la ser aldea, y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores juntos.
Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón; cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del coronavirus, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.
Cuando todo esto termine, todo cambiará para siempre. Puede ser, solo es una posibilidad, que este virus nos haga más humanos y de un diluvio atroz surja un mundo nuevo, con una rama de olivo desde donde empezará de cero.
Y nos dimos cuenta de lo que era y no importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil. Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos, los rodajes de las películas, las reuniones religiosas y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.
Tres gotitas de mocos en el aire, nos ha puesto a cuidar ancianos, a valorar la vida por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas eran accesorios.
No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.
Volvimos a la ser aldea, y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores juntos.
Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón; cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del coronavirus, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.
Cuando todo esto termine, todo cambiará para siempre. Puede ser, solo es una posibilidad, que este virus nos haga más humanos y de un diluvio atroz surja un mundo nuevo, con una rama de olivo desde donde empezará de cero.
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"Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros". (Juan 17:21)
"Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros". (Juan 17:21)
viernes, 28 de febrero de 2020
Jesús se ha quedado en mí
Jesús quiere que nos desapeguemos del deseo del «hacer», tan natural en la humanidad, para comenzar a desear el «estar» que tanto nos cuesta. Muchas veces pasamos cada día, cada momento, preguntándonos qué más podemos hacer por Dios, o por nuestros seres queridos. Queremos, deseamos, anhelamos desde lo más íntimo de nuestro ser el estar en acción, el hacer algo, el producir, para así poder ver el fruto de nuestro trabajo.
Esta misma concepción la tenían los discípulos de Juan quienes le preguntan, en otras palabras: ¿Por qué tus discípulos no hacen algo externo como nosotros y los fariseos lo hacemos?
Es en la respuesta de Jesús donde descubrimos lo que verdaderamente es prioritario, esto es el *«estar».* Jesús no menosprecia el hecho de ayunar, o sea el estar haciendo, pero dice que lo más importante es el estar con el novio, con Él. Este «estar» con el Maestro ha de ir sumergido en el amor, y de este amor mutuo surge el «hacer» como respuesta de amor para con aquel que tanto amor nos tiene. (Mateo 9:14-15)
lunes, 25 de noviembre de 2019
La mirada de Jesús va más allá
Lucas 21, 1-4
En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir».Jesús elogia a una viuda pobre que sabe compartir desde lo que ella tiene para vivir. La imagen que nos presenta este relato no parece ser tan ajena a nuestra realidad; en muchas ocasiones vemos gestos que gozan del aplauso de muchos por los montos que se mueven en favor de diversas causas y personas. Sin embargo, la mirada de Jesús va más allá y destaca una sencilla, pero radical, donación de quien no anda buscando honores ni prestigio alguno; Jesús tiene ojos para los dos casos, pero su ternura y reconocimiento se posan sobre la solidaridad de la viuda pobre, que es capaz de comprometer su propio sustento con aquello que da; la viuda anónima representa la verdadera espiritualidad de los seguidores de Jesús. Se dona a sí misma, en una entrega total en las manos de Dios, poniendo en Él toda su confianza, no en las riquezas ni en el poder. No tiene conocimiento de la ley como los escribas, sino que practica la ley del amor. Desde el gesto que Jesús destaca, entre otras cosas, estamos llamados a pensar en lo que debe movernos a compartir, para dar y darnos.
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