Señor, derrama sobre mí el Espíritu de la Verdad para que me enseñe a vivir y ser testigo de la vida en el mundo. Que tu amor esté siempre en mi corazón para contagiar a todos la alegría de sabernos hermanos.
Que tu valentía me llene de fortaleza.
Que tu decisión alumbre mi fe.
Que tu vida entregada me mueva a la ternura.
Sólo Tú me ofreces la fortaleza para obtener lo que realmente necesito y lo que me hace feliz, gracias por amarme.
Tú eres un Dios todopoderoso lleno de amor por nosotros, eres bueno, tierno, sabio, eres todo lo que necesito.
Te reconozco como Rey de Reyes, como el dueño de mi vida y de todo mi ser.
Amén

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe aquí tu opinión...