Oremos
Señor Jesús, grande y hermoso, más que todo, fuente de amor eterno, que nos mostraste lo que significó la cruz, la negación total de sí mismo para salvar a toda la humanidad. Ayúdame a saber escucharte y a poner mi confianza en Ti.
Gracias, porque una vez más me enseñas la verdad. Te pido que me ayudes a esforzarme especialmente por hacer silencio en mi interior para poder escucharte y poner por obra tu Palabra.
Gracias, por este momento de oración, permíteme seguirte cada día. ¡Me cuesta tanto, Señor, no quejarme y seguirte con confianza y alegría!
Concédeme, Señor, poder actuar con prudencia en cada momento.
Ilumina mis pasos para conocerte y poder amarte cada día más.
Amén.
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