Señor, Tu lo sabes... hay momentos en que lo mejor que puedo hacer es cerrar los ojos, respirar profundamente y dejar todo en Tus manos.
Quiero dejar que seas Tu Señor quien pelee mis batallas.
Entregarte lo que con mis fuerzas no puedo resolver.
La preocupación que me está robando las fuerzas, desgastando, oprimiendo,
que me tiene detenido y no me deja ser feliz.
Que mejor que soltarlo en Tus manos,
que eres Único que tiene el control de todo lo que se está moviendo.
Y así, suavemente...
Respirando profundo te digo una vez más:
"Padre: Dejo esta situación en tus manos.
Toma tú el control y enséñame a descansar en ti".
Quédate conmigo, Señor, y sé mi gozo verdadero.
Amén
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